Elementos básicos
El teatro como se ha podido observar,
constituye un todo orgánico del que sus diferentes elementos forman
una parte indisoluble. Esos elementos, no obstante, poseen cada uno
características y leyes propias y, en función de la época, de la
personalidad del director o de otras circunstancias, es habitual que
se conceda a unos u otros mayor relevancia dentro del conjunto. Estos
elementos son:
Texto
Las obras dramáticas se escriben en
diálogos y en primera persona, en el que existe las acciones que van
entre paréntesis, (llamado lenguaje acotacional)
En la tradición occidental, el texto,
la obra dramática, se ha considerado siempre la pieza esencial del
teatro, llamado "el arte de la palabra". Dado que, de forma
más matizada, esta orientación predomina también en las culturas
orientales, cabe cuando menos admitir como justificada tal primacía.
A este respecto deben hacerse, no obstante, dos consideraciones: en
primer lugar, el texto no agota el hecho teatral, pues una obra
dramática no es teatro hasta que se representa, lo que implica como
mínimo el elemento de la actuación; en segundo lugar, son numerosas
las formas dramáticas arcaicas y los espectáculos modernos que
prescinden por completo de la palabra o la subordinan a elementos
cual la mímica, la expresión corporal, la danza, la música, el
despliegue escénico.
El hecho de que la obra sólo adquiera
plena vigencia en la representación determina además el carácter
distintivo de la escritura dramática respecto a otros géneros
literarios. La mayoría de los grandes dramaturgos de todos los
tiempos, desde los clásicos griegos al inglés William Shakespeare,
el francés Molière, el español Pedro Calderón de la Barca o el
alemán Bertolt Brecht, basaron sus creaciones en un conocimiento
directo y profundo de los recursos escénicos e interpretativos y en
una sabia utilización de sus posibilidades.
Dirección
La personalidad del director como
artista creativo por derecho propio sólo se consolidó, según se
apuntó anteriormente, a fines del siglo XIX. Su figura, de cualquier
forma, había existido siempre, en cuanto responsable de la
coordinación de los elementos que representan, desde la escenografía
a la interpretación. A él corresponde, en definitiva, convertir el
texto, si existe, en teatro, por medio de los procedimientos que
juzgue precisos. Para inducir a la reflexión por los alemanes
Bertolt Brecht y Erwin Piscator o el ascetismo del polaco Jerzy
Grotowski
Actuación
Las técnicas de actuación han variado
enormemente a lo largo de la historia y no siempre de manera
uniforme. En el teatro occidental clásico, por ejemplo los grandes
actores, los "monstruos sagrados", tendían a enfatizar las
emociones con objeto de destacar el contenido de la obra, en la
comedia del arte el intérprete dejaba rienda suelta a su instinto;
los actores japoneses del Nō y kabuki, hacen patentes determinados
estados de ánimo por medio de gestos simbólicos, bien de gran
sutileza o deliberadamente exagerados.
En el teatro moderno se ha impuesto por
lo general la orientación naturalista, en que el actor por medio de
adquisición de técnicas corporales y psicológicas y del estudio de
sí mismo y del personaje, procura recrear en escena la personalidad
de éste. Tal opción, evolucionada en sus rasgos fundamentales a
partir de las enseñanzas del ruso Konstantín Stanislavski y muy
extendida en el ámbito cinematográfico, no es desde luego la única
y en último extremo la elección de un estilo interpretativo depende
de características del espectáculo y de las
indicaciones del
director.
Sin embargo, actualmente, a inicios del
siglo XXI, la actuación teatral con tendencia naturalista está
siendo replanteada seriamente. La teatralidad contemporánea requiere
una crítica del naturalismo como simple reproducción del
comportamiento humano, pero sin lazos con su entorno. Actualmente ha
habido grandes transformaciones del trabajo de Stanislavski siendo
las más importantes Antonin Artaud, Jerzy Grotowsky Étienne Decroux
y Eugenio Barba. Estas técnicas, llamadas actualmente
extracotidianas implican una compleja síntesis de los signos
escénicos.


